Archive for the ‘Reino Unido’ Category

Los canes en la Gran Guerra (IGM)

septiembre 10, 2008

A ningún perro le espero una Cruz Victoria “perruna” al fin de la IGM. Aunque la verdad realizaron tareas y misiones, muchas de ellas heroicas y una gran mayoría suicidas.

Postal alemana de la época que ilustra las funciones de rescate de los perros

  • – Una de sus principales misiones fue la de enlace entre trincheras, debido a que su tamaño y resistencia a las bajas temperaturas les permitía superar los terrenos más áridos (Cárpatos, Alpes,…)
  • – En las batallas más sangrientas se utilizaron perros para buscar a los heridos entre los montones de muertos.
  • – Una de sus misiones suicidas era la labor como perros antitanque. A los perros se les entrenaba aconstumbrándolos a comer debajo de dichas máquinas, de modo que cuando eran conducidos a la batalla, se les cargaba el lomo una mochila con explosivos y se les enviaba hacia carros de combate enemigos. Al meterse dentro de los tanques se accionaba un detonador y los perros explotaban con la munición.

El ejército belga se sirvió de los perros para el transporte de la artillería. ¡Perra vida!

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Las mujeres en la Gran Guerra

septiembre 10, 2008
Ammunition Factory NGM-v31-p326.jpg

En la fotografía, francesas trabajando en una fábrica de municiones

Se puede afirmar que fue en la Gran Guerra (I Guerra Mundial), cuando las mujeres abandonaron los pucheros y el cuidado de los hijos, para ver reconocido su papel en la sociedad, alcanzando un hito en el largo camino de la revindicacion de los derechos de la mujer, especialmente el derecho al voto, iniciado por la llamada Declaración de Seneca Falls (1848, Nueva York) y por la inglesa Emmeline Pankhurst (1858-1928).

En la IGM la gran envergadura del conflicto, debido a la gran cantidad de tropas movilizadas, hizo que la industria, motor de la guerra, se quedara sin trabajadores. Por eso se pensó en las mujeres, y pese a la opinión en contra de la mayoría de los hombres, las féminas cumplieron y con matricula su papel. El rol potenciado en la I Revolución Industrial de que la mujer cuida la casa y los hijos, y el hombre se gana el jornal había quedado obsoleto. Durante la guerra la mano de obra femenina supuso el 40% de la producción metalúrgica y gran parte de la industria armamentística dependió de su labor, tanto que surgieron las denominadas munitionettes, que así es como se llamaba a las trabajadoras de este sector.

Mujer policia estadounidense

Pero no todas estaban empleadas en las fábricas, ya que junto a las enfermeras hubo mujeres encargadas de los transportes públicos, oficinas gubernamentales, y de cuerpos de orden ciudadano.

Algunos datos:

  • – Las mujeres fueron el 90 por 100 del personal de los hospitales.
  • – En 1918 trabajaban en Gran Bretaña 1.300.000 mujeres más antes que de la guerra, 700.000 de ellas ocupando puestos laborales que habían pertenecido a hombres, y lo mismo ocurría en Francia y Alemania.
  • – En Berlín y en la industria de uniformes militares trabajaban 25.000 obreras.

Inventor y empresario en los origenes de la Revolución Industrial

septiembre 9, 2008
Máquina de vapor de Watt, procedente de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, expuesta en el vestibulo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.

Máquina de vapor de Watt, procedente de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, expuesta en el vestíbulo de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid.

Carta de Boulton a James Watt, inventor de la máquina de vapor. 7 de febrero de 1769.

“Dos son los motivos que me han impulsado a ofreceros mi apoyo; mi afecto hacia Usted y el que tengo un  proyecto tan rentable y genial. He pensado que vuestra máquina, para producir del modo más ventajoso posible, requeriría dinero, una adecuada realización y una amplia publicidad, y que el mejor modo de que Vuestro invento sea tenido en la debida consideración y para que se le haga justicia, sería el de sustraer la parte ejecutiva del proyecto de las manos de esa multitud de ingenieros empíricos que, por ignorancia, falta de experiencia y de los necesarios incentivos, serían responsables de un trabajo malo y descuidado: y todos ellos son fallos que afectarían a la reputación del invento. Para obviarlo y obtener el máximo beneficio, mi idea es instalar una manufactura cerca de la mía, a orillas de nuestro canal, en donde podría poner todo lo necesario para la realización de las máquinas. Con esta fábrica podremos suministrar a todo el mundo máquinas de cualquier tamaño. Con estos medios y con Vuestra asistencia podremos contratar y enseñar a algún buen obrero (dándole instrumentos mucho mejores que los que cualquier otro, para producir una sola máquina, le entregaría) y podremos poner a punto Vuestro invento con un costo inferior  en un veinte por ciento a cualquier otro sistema y con una diferencia en cuanto a la precisión similar a la que existe entre el producto de un herrero y el de un constructor de instrumentos matemáticos. Y así las cosas, no tendría sentido producir sólo para tres condados sino que sería más conveniente producir para todo el mundo.”

Esta carta presenta las características principales de la Revolución industrial británica del siglo XVIII: un empresario capitalista propone al inventor de la máquina de vapor asociarse para instalar una fábrica y producir con los métodos más modernos. El mercado mundial es el objetivo a conquistar. Como idea secundaria se podría resaltar la búsqueda de una buena situación para la fábrica (acceso al mercado, infraestructuras, disponibilidad de mano de obra cualificada, etc…)